Friday, April 11, 2008



UN CORREO ... UN E-MAIL, QUE ME DIÒ TANTO Y LO ÙNICO QUE ME PEDÌA ERA TERMINAR EL RELATO ¿CÒMO PODRÌA REHUSARME? ¿CÒMO???

Gracias, por las palabras, los momentos, el vino y el espacio que compartimos.

CONTINUA.

Uriel llegò ante mi. tal como Arturo arrebatò la espada a la piedra, èl sacò el ariete encandecente con todo y yo. El dolor fue intenso pero el alivio placentero. En atenciòn a las palabras de Azrael, se habìa levantado una pequeña tregua que no se manifestaba del todo en el encuentro de las dos feminas, que continuaban jalàndose y golpeàndose dando rienda suelta a su odio descomunal, que a veces, me daba la impresiòn, de que no era por el arrebato que le hacìan a Dios, nuestro señor del mundo del hombre, los àngeles de la tierra, sino, la confrontaciòn de dos hermosos polos de iguales atributos. Rafaela; con su largo cabellos rubio que se fundìa de claro a oscuro, del centro a la punta. Una frente amplia que le daba un contorno pleno a la planicie de sus rasgos, de los cuales, se levantaba una narìz de copos suaves que conducìan a dos oscuros lagos azabaches, que, como desbocado corcel te atropellaba en un parpadeo danzante. Una boca rosa que parecìa demasiado roja para la palidez de su piel, sus àlas eran blancas, inmaculadas, el filo de los bordes parejos y brillantes como el milenario sable de un Samurai. La redondez y firmeza de sus hombros, sostenìan dos senos encantadores que se movian ligeramente cuando extendìa sus àlas para volar o luchar, esgrimiendo su pequeña espada diseñada expresamente para ella por, Carl Carbajalarius, el maestro forjador de sables màs exquisitos y fuertes del todo el cielo y sus alrededores. La espada de Rafaela, era lìgera como el viento; pero, fuerte como una roca de rìo, afilada como un silbante cordel, que cruza la oscuridad sin que lo puedas ver, solo sentìr, como de un solo movimiento desprende la cabeza de tu cuerpo. Rafaela, en una de sus muchas chambas de custodia, "sombreo" a una bastonera de una universidad gringa y aprediò todos los movimientos que hacìa con el bastòn, lanzàndolo con fuerza, atrapàndolo de su punto de equilibrio, pasarlo por sus piernas, luego, de una mano a otra, girar con èl, caer en "split" para esquivar el ataque y, hasta tenìa una suerte con Uriel, en la que èl juntaba las manos y ella se apoyaba para salir disparada y poder atacar, con manos y piernas libres, a varios contrincantes. No cabe duda que "la Rafaga" era de las chidas. Sus piernas delgadas y fuertes; largas, suaves, bellas y torneadas, sus rodillas despertaban la forma de sus huesos, como una arma que despedìa certeros golpes entre las piernas de sus enemigos masculinos. Era curioso, pero a su edad, parecia que el cuerpo de Rafaela seguìa floreciendo, despertando volumen donde las manos ansìan posarse, donde la lujuria da nombre a los suspiros y los cielos se asonmbran de todo lo que podemos hacer.

- !Atràs Cassiel! - dijo Azrael- suelta a esa ramerita para que escuche claramente mi advertencia y terminemos con ellos para siempre. -

Cassiel, retrocediò; pero, Rafaela, girò en un par de vueltas de carro y, de un impulso, alcanzò a colocarle un buen arañazo que le cruzò su bellos rostro a todo lo largo del mismo y muy cerca de alcanzar uno de sus ojos esmeralda. Ella, escupiò su ira y una mirada asesina a Rafaela, pero, dado el respeto inmenso que le proferìa a Azrael, se quedò inmòvil en un silencioso llanto de rencor, mientras que Rafaela, no dejaba de mirarla con su cara de burla, hacièdole su mejor repertorio de gestos. Asì, sabièndose dueño y señor de la situaciòn, Azrael, tomàba poses de grandielocuencia. Extendìa sus brazos subièndolos hasta que las palmas de sus manos se juntaban por encima de su cabeza y sus uñas rechinaban al tocàrse unas con otras. Una vez unidas, comenzaba a bajar ambas frente a su cara hasta llegar a su pecho donde se desprendìan para quedar paralelas a sus àlas, en una curiosa tensiòn, como sino fuera capàz de relajarlas por màs clara que fuera su victoria. Su discurso comenzò con el graznar de cuervos.
- La escarpada noche. Oscura danza de atormetadas almas serà testigo de la costrumbre que a travès de de los siglos se pretrifica en ley. Lleguè a estas latitudes. Siglos. Sabièndome un extraño en tierra extraña vuelto campanario catatònico de las espaldas de ese Dios que, ahora ustedes defienden, prestos a defender en las màs intrincadas misiones, dispuestos a abrìr la senda de la historia del hombre a golpes de espada de fuego. Fuì fiel al cargo. Los alimentè, los enseñè a limpiarse y a multiplicarse, amamantè a sus crìas, conjuguè el verbo; palabra activa, que con el pasar de los siglos se transformaron en ley. Aceptè a renunciar al cielo, a mi nube, al colegio de àngeles guardianes donde fuì benemèrito por esfuerzos y disposiciòn de Dios vuestro señor. Miò ... ya no. Nunca màs. Ahora mìralos, ahora si son hombres, la obra màxima de Dios es mìa, el costillar por si mismo no valìa. Habìa que limpiar la tierra, purificar el agua, mezclarla cn cariño y paciencia, modelarla con fuerza y ternura, como si sè fuera un panadero que sazona el pan con el sudor de su cuerpo, por màs asqueroso que esto pareciera, es la ùnica forma de que se consiga una buen sabor en nuestra boca. Ser el artesano de las almas mismas, en su mismo espacio. La tierra no se controla desde el cielo !no señor! Tu Dios es un miserable usurpador que sòlo quiere la gloria terminada sin esfuerzo alguno ¿quiere que me retire? ¿què deje todo en manos de su hijo? ¿sabes què le pasarìa a su hijo? ! lo harìan pedazos! Dios està muy lejos de los hombres y ya no los conoce, ya no son las ovejas que caminaban a ciegas hacìa dònde èl los condujera, no. Ahora, son lobos solitarios y hambrientos que caminan a considerable distancia uno del otro por miedo a recibìr una mordida a traiciòn. Tu Dios, ya no entiende de pecados, de traiciones, de orgullo, de ambiciones ... yo, si. Tanto, que ahora, yo juzgo cualquier posiciòn. Yo vivo aquì. Yo los enseñè a jugar al bien y al mal. Estas acabado Gabriel, nunca debieron haber bajado. Nunca debiste retarme, subestimar mis fuerzas y las de mis ejèrcitos de pecadores, que, ahora: !somos todos!, y todos, lanzàmos la primera y la ùltima piedra ... !Bajen Serafines!!!

(CONTINUARÀ)

SALUDOS.




7 comments:

A said...

No nos hagas esperar tanto por la siguiente parte corazon.

Un beso impaciente
A.

Miss Neumann said...

creo que me tengo que poner al corriente, me sentì como niña sin hacer la tarea!

Paz de la Vida said...

Te devuelvo las palabras !!1 que dices que yo usurpè !!
Cariños

Patricia said...

Grato pasar por aquí, leerte... Continuar la lectura en realidad... ha sido un momento en verdad muy agradable.

Un fortísimo abrazo.

Don Pisador said...

excelente!! ja!

fire said...

esperaremos la segunda parte del relato...
siempre un lujo leerte amigo..
besitos....

Catalina Zentner said...

En verdad, tienes un dominio de la narrativa que se trasluce en un tema complejo como éste.
Seguiremos leyendo.